Habit 01
No es un bolso. Es una manera de ocupar el cuerpo.
La primera vez que te lo abrochas notas algo raro. El bolso deja de colgar. Deja de pedir una mano. Deja de resbalarse cada vez que te agachas a atarte los zapatos o a saludar a alguien.
La pieza se ajusta bajo el pecho con una correa trasera y dos hebillas plateadas. La copa moldeada guarda el móvil, las llaves y una tarjeta dentro de un bolsillo forrado que nadie ve. El resto es piel lisa, curtida despacio, cosida para caer en línea con la caja torácica.
El resultado no es discreto ni tampoco ruidoso. Es una postura. Caminas con los hombros distintos. Levantas la copa sin cambiar de mano. Sacas el móvil sin descolgar nada. Y llegas a casa dándote cuenta de que llevas todo el día olvidándote de que lo llevabas puesto.
